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¿NUEVA
POLITICA DEL AGUA?
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Articulo:
Miguel A. Pavon
Garcia
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Amigos
de los Humedales del Sur de
Alicante
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El pasado día 8
asistí a la conferencia que la ministra de
Medio Ambiente, Cristina Narbona, pronunció
en el salón de actos del Club INFORMACION
bajo el nombre de «Una nueva política
del agua para la España del siglo XXI».
Tras la conferencia, muchas de las intervenciones
del público asistente se centraron en
denunciar ante la ministra la destrucción
del territorio causada por la proliferación
incontrolada de urbanizaciones turísticas.
Unas urbanizaciones que, evidentemente, para poder
ser viables necesitan tener garantizado su
abastecimiento hídrico.Desde AHSA venimos
denunciando durante los últimos años
que el proyectado trasvase del Ebro, ahora derogado
por el actual Gobierno central, tenía como
objetivo fundamental garantizar el abastecimiento
hídrico a la enorme operación
especulativa que pretende invadir con innumerables
urbanizaciones turísticas y campos de golf
buena parte de las comarcas alicantinas, murcianas
y almerienses. Comarcas todas ellas
«agraciadas» con un benigno clima que al
parecer atraería masivamente a miles y miles
de jubilados centro y norteuropeos que
vendrían a gozar de un supuesto retiro de
oro en forma de vivienda turística adosada
al correspondiente campo de golf. Pero ese benigno
clima adolece de un pequeño defecto: no
llueve lo suficiente como para garantizar, desde el
punto de vista del abastecimiento hídrico,
la viabilidad de la operación
proyectada.
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Una operación que
estamos intentando cuantificar de forma aproximada
en las comarcas de Alicante mediante un estudio que
hasta el momento, y sin ser exhaustivos
(seguramente se nos escapan muchos miles de
viviendas y algunos campos de golf), arroja la
cifra de 430.000 nuevas viviendas y de unos 30
nuevos campos de golf que se construirían
durante los próximos años a corto y
medio plazo. Esa cifra equivaldría a una
población de un millón y medio de
personas, a un consumo hídrico de al menos
unos 120 hectómetros cúbicos anuales,
y a una ocupación del territorio de en torno
a 15.000 hectáreas (150 millones de metros
cuadrados). Toda una apuesta por la
insostenibilidad, no sólo ambiental, sino
social e incluso, a largo plazo,
económica.
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De la conferencia de la
ministra saqué la inquietante
conclusión de que en principio, el
Ministerio no va a negar el agua a esos nuevos
desarrollos urbanísticos si esa agua puede
suministrarse, en buena parte gracias a las nuevas
desaladoras previstas. Unas desaladoras incluidas
en el Programa Agua que pretenden garantizar, junto
a otras medidas como la reutilización y el
ahorro, el suministro a la Comunidad Valenciana,
Murcia y Almería de prácticamente el
mismo volumen de agua que se pretendía traer
desde el Ebro. Creemos que una nueva
política del agua en nuestras comarcas no ha
de basarse nunca en garantizar una oferta
«ilimitada» de agua (una idea de oferta
ilimitada que puede subyacer en la
desalación de agua marina), sino que ha de
partir necesariamente de una profunda
imbricación entre planificación
hídrica y ordenación del territorio,
estableciendo límites al actual proceso de
urbanización masiva que estamos
sufriendo.
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De nada sirve en nuestras
comarcas cambiar el agua del Ebro por el agua de
las desaladoras si al final el resultado va a ser
el mismo, es decir, la masiva ocupación
urbanística de un territorio ya bastante
degradado en la actualidad por los procesos de
urbanización ya consumados. Aunque
efectivamente el Ministerio de Medio Ambiente no es
competente en materia de ordenación del
territorio, sí debería al menos
limitar la masiva urbanización del
territorio que propician nuestros ayuntamientos y
la Generalitat Valenciana mediante una
reducción de las previsiones de
generación de nuevos caudales procedentes de
la desalación. Una desalación que,
por otra parte, no es inocua ambientalmente, ya que
puede generar en determinados casos impactos
ambientales de consideración en nuestros
ecosistemas litorales (zonas húmedas,
comunidades bentónicas submarinas) y que
puede igualmente aumentar de forma importante
nuestra demanda energética si se implanta a
gran escala en un corto espacio de tiempo, tal y
como se pretende, al menos en principio, por parte
del Ministerio.
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Querría ahora
destacar dos consideraciones de la ministra
realizadas en el contexto territorial de la cuenca
del Segura que realmente me dejaron perplejo. Por
un lado la ministra se refirió a que los
cambios en el uso del suelo durante los
próximos años se van a producir en el
sentido de que suelos actualmente de uso
agrícola de regadío van a ser
urbanizados para acoger viviendas, con lo que,
afirmaba la ministra, conseguiremos ahorrar agua y
liberarla para otros usos, ya que las viviendas
consumen menos agua que la agricultura de
regadío. La segunda consideración de
la ministra giraba en torno a los primeros campos
de golf que la actual Confederación del
Segura previsiblemente va a autorizar en Alicante,
concretamente en la Vega Baja, uno de ellos (campo
de golf del sector PAU 21 de Orihuela) en un
enclave tan valioso y singular ambientalmente como
la Sierra de Escalona y la Dehesa de Campoamor. La
ministra dijo que los campos de golf que se
plantean sobre terrenos actualmente dedicados al
uso agrícola de regadío (en concreto
cultivos citrícolas), también van a
permitir liberar caudales para otros usos, ya que
el césped del golf consume menos agua que
los cultivos, aunque a la ministra se le
olvidó mencionar que junto al campo de golf
de turno suelen proyectarse algunos miles de
viviendas cuyo consumo de agua también hay
que incluir en el balance. En definitiva, la
ministra parecía apuntar una
«curiosa» solución al
déficit hídrico de la cuenca del
Segura: construir viviendas y campos de golf sobre
suelo agrícola.
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Finalmente, querría
concluir estas líneas con la sospecha de que
pueda existir un cierto pacto entre el Gobierno
central y los gobiernos autonómicos de la
Comunidad Valenciana y de Murcia en el sentido de
que si dichos gobiernos autonómicos dejan al
Gobierno central ejecutar su plan de desaladoras
alternativas al trasvase del Ebro, el Gobierno
central suministrará a las operaciones
urbanísticas propiciadas y amparadas por
dichos gobiernos autonómicos el agua
desalada que precisen. Sinceramente espero estar
equivocado.
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Articulo:
Miguel A. Pavon Garcia
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