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ZONAS
HUMEDAS Y EL TRASVASE DEL
EBRO
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Articulo de
Miguel Angel
Pavón
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Tras la
celebración el 2 de
febrero del Día Mundial de
los Humedales, y ante la
insistencia del conseller de
Territorio y Vivienda, Rafael
Blasco, en presentar el trasvase
del Ebro como un proyecto
beneficioso para los humedales
valencianos, desde Ecologistas en
Acción y Amigos de los
Humedales del Sur de Alicante
(AHSA) queremos denunciar su
negativo impacto ambiental sobre
nuestros humedales.
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El conseller Blasco,
en una operación más de
maquillaje verde de proyectos
ambientalmente agresivos, roza el
esperpento y desinforma a la sociedad. En
primer lugar queremos aclarar que de los
400 hm3 que se trasvasarían desde
el Ebro a la Comunidad, ni un sólo
metro cúbico tendrá una
finalidad directamente ambiental, al
contemplarse únicamente dos usos
para las aguas transferidas: el
abastecimiento urbano y el regadío.
En segundo lugar, cuestionamos que el uso
agrícola vaya a ser el uso
predominante de las aguas del Ebro: su
elevado precio supone un coste inasumible
para la mayoría de los agricultores
de las cuencas receptoras, por lo que los
nuevos usuarios urbanos van a ser sus
principales destinatarios. Por ello
afirmamos que el objetivo fundamental del
trasvase es garantizar la continuidad del
insostenible modelo de desarrollo
urbanístico que sufren desde hace
décadas las franjas litorales de
las cuencas del Júcar y del Segura,
en donde se prevé la
construcción durante los
próximos años de cientos de
miles de nuevas viviendas.
Esa
vorágine urbanizadora ha sido
especialmente intensa durante la
última década en nuestros
humedales litorales y su entorno,
amenazados por numerosos proyectos
urbanísticos que penden sobre ellos
como espadas de Damocles.
Ciñéndonos a los humedales
de las comarcas de Alicante
podríamos fijarnos en el campo de
golf (con su correspondiente
urbanización) previsto junto a la
Marjal de Pego-Oliva, en el atentado que
va a perpetrarse en Calpe con la
urbanización del único
espacio libre en torno a sus Salinas, en
la completa urbanización del
perímetro de protección del
río Algar y su desembocadura en
Altea, en la construcción de la
Ciudad de la Luz y sus infraestructuras
asociadas junto al Saladar de Agua Amarga,
en la edificación en Elche y Santa
Pola de miles de viviendas junto al Clot
de Galvany y las Salinas de Santa Pola, en
las cerca de 10.000 nuevas viviendas que
pretenden construirse en Guardamar del
Segura y Rojales en el entorno de la
Laguna de La Mata o en proyectos que,
pudiendo tener otra ubicación, se
aprueban en el interior del
perímetro de protección de
la Laguna de Torrevieja (Balneario de
Lodos, Hospital de Torrevieja). Este
irracional proceso de cerco
urbanístico amenaza con eliminar la
naturalidad de nuestros humedales,
reduciéndolos a una especie de
«jardines» de carácter
suburbano enclavados en un
maremágnum de urbanizaciones.
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La ausencia total
en el PHN de medidas de limitación
del crecimiento urbanístico en los
humedales y su entorno, especialmente en
aquéllos que ya sufren una
importante presión
urbanística, es una de las graves
carencias ambientales de un PHN que deja
en situación de casi total
desamparo a los humedales, unos espacios
naturales que forman parte fundamental del
ciclo hídrico. En este sentido es
escandaloso que tanto el Ministerio de
Medio Ambiente como el conseller Blasco
oculten las graves repercusiones que la
detracción de 1.050 hm3 en la
desembocadura del Ebro tendrá sobre
el principal humedal del
Mediterráneo peninsular, el Delta
del Ebro, llegándose incluso al
extremo de presentar el trasvase como una
iniciativa beneficiosa para el Delta. Ya
se sabe, el trasvase beneficia a todos y
no perjudica a nadie, un lema reiterado
hasta la saciedad y que intenta ocultar a
la sociedad las graves consecuencia
ambientales del trasvase del Ebro, entre
ellas las que sufrirá el sistema de
humedales mediterráneos
ibéricos, incluidos los
alicantinos.
El impacto
ambiental de los trasvases en las cuencas
receptoras tiene un claro ejemplo en el
trasvase Tajo-Segura, gracias al cual los
ríos Segura y Vinalopó,
supuestos beneficiarios de sus aguas,
iniciaron un imparable proceso de
degradación de la calidad de sus
aguas que actualmente aún
continúa, afectando a los humedales
que, como El Hondo y las Salinas de Santa
Pola, se sitúan en la cola de sus
cuencas. Además queremos alertar
sobre la imposibilidad de impedir la
transferencia desde el Ebro de diversas
especies actualmente no presentes en las
cuencas del Júcar y del Segura,
entre las que destaca el mejillón
cebra, un molusco que podría
invadir masivamente nuestros humedales,
con efectos impredecibles sobre su
ecología y biodiversidad.
Creemos que
condicionar la conservación de los
humedales valencianos a la
ejecución del trasvase del Ebro es
una burda manipulación que no
soporta el más mínimo
análisis científico.
Más le valdría al conseller
Blasco aumentar la protección de
nuestros humedales ante las numerosas
agresiones que sufren (presión
urbanística, vertidos, bombeos
ilegales), redactar y aprobar los
necesarios planes de ordenación de
los recursos naturales, o garantizar la
calidad y cantidad de sus aportaciones
hídricas naturales protegiendo sus
cuencas hidrológicas de forma
adecuada. Para ello sería urgente
rectificar el insuficiente tratamiento que
recibieron esas cuencas en el
Catálogo de Zonas Húmedas
aprobado en 2002, un Catálogo que
además de no incluir numerosos
humedales, en muchos casos recortó
la superficie de los finalmente incluidos
a fin de favorecer los omnipresentes
intereses urbanísticos.
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