|
|
|
|
|
|
|

|
---
|
|
NOVA
TABARCA
|
|
Articulo:
David Garrido
|
|
Vuelven
los días de asueto
veraniego y cual ilicitano en
busca de las playas comarcales,
la Vila Murada también se
atavía con bañador
y gafas oscuras. Ya sé,
todavía no ha llegado San
Jaime, jornada festiva que inicia
la gran emigración hacia
el litoral, pero ya nos vamos
haciendo a la idea. Yo
continuaré al pie del
cañón, tratando de
alegrarles los domingos del
estío con algún
relato histórico que sea
de su interés, que si
tiene algo de refrescante mejor
que mejor.
|
|
|
|
Como haber no hay
ninguna razón en concreto entre las
efemérides de la semana para elegir el tema
de hoy, pero lo tenía pendiente en mi agenda
y qué más indicado para abrir el
verano que un artículo sobre la isla a tocar
del Cap de l´Aljub, ilicitana durante siglos,
pero que desde la segunda mitad del siglo XVIII fue
adscrita a Alicante. La isla Plana, de Santa Pola,
hoy Nova Tabarca o simplemente Tabarca, como su
homóloga de la costa tunecina, es conocida
desde la antigüedad. Ya Avieno (s. IV) parece
que la cita en su «Ora marítima»,
aunque dice que allí, en Planesia,
vivían los gymnetes, lo que es del todo
increíble dadas las pequeñas
dimensiones de la ínsula. Siglos antes
Estrabón (s. I) indicó la existencia
de dos islotes cercanos a Dianium (Dénia),
Planesia y Plumbaria. Por su parte, el
geógrafo árabe al-Idrîsî
(s. XII), en la descripción que hizo de
Al-Andalus, cita la isla de Iblanîsa
(transcribo según los cánones del
árabe clásico) junto al Tarf
an-Nathûr «el promontorio del
vigía». Joan Antoni Maians (s. XVIII),
el autor de «Ilici, hoy la villa de
Elche», hace gala de su erudición para
atribuir su nombre a los griegos focenses de
Marsella, bautizada así por el peligro de
sus arrecifes para la navegación;
así, Planesia, sería un derivado del
verbo griego «planadsein», con el
significado de «engañar», pues la
mansuetud de sus aguas podría llevar a
engaño.
|
|
Llamada
también de Santa Pola y de Sant Pau, el
escritor regnícola Gaspar Escolano la
creyó una corrupción de
«Apollonis insula» o «Sacrum
Palladis», es decir, la isla de Apolo o el
templo de Palas, e incluso el ilicitano Vicent
Bendicho, deán de Alicante lo siguió
en la crónica que hizo de la ciudad del
Benacantil, ambos del siglo XVII. Isla de Santa
Pola fue el nombre que lució durante la
mayor parte de su historia, legándolo a la
vecina localidad continental, hasta que el
establecimiento, en 1769, de los cautivos genoveses
rescatados por Carlos III, le dio el nombre actual
de Nova Tabarca.
|
|
Desde mediados del
siglo XX se han llevado a cabo excavaciones
arqueológicas en la zona,
encontrándose gran cantidad de vestigios de
época romana, generalmente ánforas de
los navíos que naufragaron en sus
cercanías y hay quien habla de un
asentamiento permanente entre los siglos IV y VI.
Faltos de noticias de época andalusí,
desde los inicios de la dominación cristiana
la isla perteneció a Elche. El 18 de febrero
de 1337 el señor de la «vila d´Elx
i el lloc de Crevillent», el infante Ramon
Berenguer, dio permiso al Consell ilicitano para
construir una torre de defensa en el islote, hasta
entonces utilizado en las actividades pesqueras de
la población del litoral, aunque
téngase en cuenta que no fue hasta el 3 de
noviembre de 1527 que no se fundó la Santa
Pola de tierra firme.
|
|
Elche, celosa de su
jurisdicción sobre la isla y costa
adyacente, decretó en 1370 que las capturas
de los pescadores que faenasen por aquellas aguas
fuesen llevadas a Elche y no a otros lugares sin la
autorización del Consell. Ello
provocó roces con la vecina Alicante, pues
sus pescadores también faenaban por ese
litoral. En 1401 se denuncian las actividades de un
pescador alicantino, de nombre Jaume Guill, que no
cumplía la legislación ilicitana. El
Consell, aprobó armar una barca que
impidiese la presencia de furtivos y dado el caso
su detención.
|
|
La piratería
es un problema endémico de nuestros mares
desde tiempo inmemorial. Parece ser que la torre
autorizada por el infante Ramon Berenguer
jamás llegó a construirse, pues en
1417 el vecino de Alicante Bartomeu Vidal propuso
de nuevo su construcción para prevenir los
ataques piráticos. Desde agosto de 1470 la
familia Cárdenas se hace con la
señoría de Elche, Crevillent y toda
la comarca del Baix Vinalopó. De los
años 1480-83 data un primer amojonamiento de
los términos de Elche y Alicante, donde se
ratifica la posesión de la isla por la villa
ilicitana.
|
|
Vicent Bendicho da
noticia de la abundancia de conejos en la isla y
que era costumbre del duque de Maqueda y
marqués de Elche ir a cazar. De este autor
también es la anécdota que en una de
esas jornadas cinegéticas quedó un
perro del duque en la isla, a lo cual el
señor ilicitano mandó una barca con
veinticuatro hombres para que lo buscasen, con tan
mala suerte que fueron atacados por corsarios
berberiscos y llevados cautivos a
Berbería.
|
|
|
Y es que el
problema de la piratería no se
resolvió hasta que la isla no fue
habitada de manera permanente. En 1769 se
establecieron los genoveses de la isla de
Tabarca, en la costa de Túnez, que
habían sido rescatados del
cautiverio por intercesión del rey
español Carlos III. Pero el
establecimiento de los genoveses
significó también el cambio
de jurisdicción, y la isla, tras
pasar por manos reales fue cedida a
Alicante, que la rigió desde
entonces hasta hoy, de la cual es
pedanía. Nació un pueblo
nuevo, el lugar de Sant Pau o Nova
Tabarca, con una población
peculiar, tal y como expresan los
apellidos de sus habitantes.
|

|
|
|
|
|
Articulo:
David Garrido
--
|
|
|
|